Un Informe sobre inmersión lingüística califica a los alumnos castellanoparlantes de un instituto como autistas y ''''quillos''''.
Este informe elaborado para el Gobierno de las Islas Baleares a propósito de la inmersión lingüística -limpieza lingüística- en los centros educativos de las islas lo firman profesores de distintos instiutos baleares y destaca especialmente uno.
Este profesor en su informe nos regala algunas perlas:
Los alumnos de Son Rullán son, según el profesor ''no catalanoparlantes en porcentajes que, año tras año, no descienden del 85%''. Tras afirmar que la lengua vehícular del instituto es la catalana, empleada en el bar de los profesores, claustros, boletines, comunicaciones a los padres y actos ''en los pasillos o a la hora del patio casi no se escuchan frases que no sean en castellano''. ''La situación del alumnado podría describirse de autismo lingüístico''.
Según la RAE esto es el autismo: repliegue patológico, síndrome infantil o síntoma esquizofrénico.

Pero los castellanoparlantes no solamente somos autistas, no, no os lo perdais. Según el profesor, todo un erudito de la sociología lingüística por lo que se ve, el rechazo al catalán es provocado por cuatro factores: política, académica, de clase y no os lo perdaís, futbolística.
Según el firmante, el catalán 'es la lengua de los seguidores del Barça' y claro, se ve que el 85% de los alumnos del instituto son madridistas autistas que usan el castellano como forma de reafirmar sus colores merengues.
Por lo tanto, en el particular retrato del profesor ya tenemos dos características fundamentales del castellanoparlante balear: somos anti-barça y autistas. ¿Cual es la tercera característica? Pues que somos además, macarras, y aquí es donde viene le mejor:
Los alumnos integran el castellano 'como parte fundamental de su estética quillo: plataformas, perforaciones en las cejas y labios, corte del pelo en corona... y castellano'. Se refiere además a 'la oscura sensación de que el castellano es la lengua de los asalariados: está claro que la utilizan como un privilegio agresivo contra los catalanoparlantes, pero es el único privilegio que les queda. Los tiempos del castellano como lengua de militares, guardias, jueces y funcionarios quedan ya lejanos: sin dejar de ser eso, ahora es mayoritariamente la lengua de los de abajo'
Si el erudito de la sociología juvenil lingüística dedicase más tiempo a enseñar literatura y preposiciones en vez de a elaborar teorías que se acercan al fascismo, si en vez de catalogar a los castellanos parlantes como autistas macarras se dedicase a ojear aquellos libros de texto en los que estudiábamos en distintas asignaturas la enteléquia de los Países Catalanes como realidad contrastada e indudable, posiblemente podría deducir que sobre todo los jóvenes, huyen de lo que les es impuesto. Que no se haga cacaos el erudito y que se plantee lo que ocurre en cada casa, en cada familia, cuando como bien dice llega una carta del instituto unicamente en catalán siendo como nos recuerda el 85% de los alumnos castellanoparlante o los propios profesores se dedican a pasearse por el patio catalogando a los castellanoparlantes de esta forma tan poco educativa y democrática. Y por cierto, depués de explicitar la obligatoriedad del uso del catalán en el instituto y de elaborar este pedazo de informa, podría haber reconocido que si los militares, jueces o funcionarios usan el catalán es porque se les impone su uso, y quienes hacen de la lengua un instrumento agresivo son precisamente quienes claifican a quienes utilizan una determinada lengua como autistas y quillos.