OPINIÓN: "Hace mucho, muchísimo tiempo, en el próspero país de baleárica vivían ratones, topos, comadrejas, musarañas,?? Era costumbre del país que cada cierto tiempo los súbditos eligieran el rey que los gobernaría y .....
Hace mucho, muchísimo tiempo, en el próspero país de baleárica vivían ratones, topos, comadrejas, musarañas,…… Era costumbre del país que cada cierto tiempo los súbditos eligieran el rey que los gobernaría y gestionase el principal tesoro del que disponía el reino, la fábrica que mantenía y producía el Gran Queso.
Como no podía ser de otra forma, ya que eran mayoría, un día ganaron los ratones, y asumiendo la responsabilidad encomendada empezaron a gobernar. El gran y magnánimo rey de los ratones consideró que nadie como los ratones, expertos en el queso, podría gestionar mejor el queso, y encima él que era el rey era él más adecuado y el único con capacidad para determinar que ratón debía asumir cada una de las responsabilidades. Por tanto, encomendó a cada una las personas de su corte una tarea concreta, cada uno de los ratones de su confianza fue asumiendo la responsabilidad encomendada. En algunos casos se dio la paradoja de que a un solo ratón se le proporcionó hasta varias porciones del Gran Queso para su gestión.
El resto de los ratones, los plebeyos y siervos, contentos con la gran tarea que se les había encomendado pensaron que algún día el gran rey se acordaría de ellos y les dejaría participar en el fin común.
Un día y sin saber muy bien cómo, sucedió algo muy extraño: una mañana los ratones vieron como el resto de animales les quitaron la gestión del Gran Queso, este hecho fue inesperado ya que todos estaban convencidos de que lo hacían muy bien tal como su magnifico rey les había informado. Este hecho coincidió en el tiempo con la marcha, algunos dicen huida, de su gran rey, sólo, les dejó una carta en la que indicaba que dejaba como heredera de su reino a la mayor de las princesas, del clan de Star A. Lo curioso y preocupó mucho en la corte es que no les dejó ni un pequeño manual de instrucciones.Los ratones, especialmente,
Los súbditos y vasallos, atónitos ante lo sucedido se preguntaban: cuál había sido la causa de esta gran perdida, cómo puede ser que los ratones no hayamos sabido mantener el gran queso. Desde la corte decían: es culpa de la reina de las comadrejas, la cual aunque la hemos tratado muy bien nos tiene manía, otros, decían ha sido una conspiración de los topos que enterrados en su madriguera y apoyados por los topos zapateros del reino de los madriles nos han traicionado.
Así pasaron los meses y tanto la princesa como la corte esperaron y esperaron pensando que todo volvería a la normalidad y que como no podía ser de otra forma el queso volvería por si sólo a los ratones. En la corte aún existía queso en abundancia ya que sus miembros habían sido premiados con grandes existencias del mismo, aún cuando este se iba agotando, estaban más preocupados de mantener su divino tesoro que de buscar la forma de conseguir el queso, se dedicaban horas y horas a observar la porción de queso que les había correspondido, la protegían con gran celo temerosos de su pérdida y en sus tiempos libres soñaban con ser gaviotas.
En cambio los ratones, plebeyos y súbditos, eran conscientes de que el queso no estaba en su poder ya que jamás lo tocaron ni lo saborearon, empezaron a preocuparse ya que llevaban años y años comiendo grano y pensaban que difícilmente volverían a gestionar el queso sino se dedicaban a prepararse y no en pensar en tiempos pasados.
Ante la gravedad de la situación, los miembros de la corte, entre ellos la princesa, que veían peligrar sus riquezas y estaban preocupados por un posible motín, convocaron al Consejo y prometieron: una gran reunión en la que todos los ratones, nobles y vasallos, participarían y aportarían sus ideas.
En la medida que se acercaba la gran reunión prometida los ratones vieron que no podían participar todos y sólo unos privilegiados acudirían, esto generó en un gran desanimo ya que se veían otra vez engañados.
Nadie en la corte acertaba a comprender la causa de tal situación, y lo que era aún peor, nadie sabía qué hacer para resolver tan compleja situación.Un día, apareció un príncipe, de linaje fino y estirado, este provenía del condado de oeste, tierras de cal y famosa por sus vías, lo llamaron el valiente, unos dicen que es por que se atrevió a preguntar, otros, dicen que como era pequeñito y feito, quizás no se miraba y contemplaba tanto en el espejo como hacía la princesa de los ratones y no tenía complejos. Este ratón se ve que revolucionó a los ratones, estos ya no se callaban, discutían y pensaban. Tal era la cantidad de ratones que, día tras día, se agrupaban en torno al príncipe, que hasta las comadrejas y topos se asustaban.
En la corte de los ratones nadie era capaz de acabar con tan inquietante plaga. Por más que pretendían exterminarlos o, al menos, ahuyentarlos, tal parecía que cada vez acudían más y más ratones a la vera del príncipe. En un último intento la princesa convocó y embaucó a los jóvenes ratones que faltos de experiencia se dejaron llevar por vanas promesas. Aún así no pudo contener la revolución, cada día aparecían más ratones que pedían poder decidir quién debía dirigir el camino hacia el Gran Queso.
Dicen los más viejos del lugar que desde ese día los ratones ya se consideraron libre del vasallaje al que les había impuesto el Gran y desaparecido rey. También dicen que en la corte del reino todavía queda alguien soñando en la porción del queso.
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