ROMÁN PIÑA VALLS: "Les dejo con el pregón que me invitaron a leer en el acto de homenaje al Rei en Jaume en Santa Ponsa (Calviá):
A continuación les voy a leer un pregón titulado; Letizia, por qué te has cambiado la nariz…sin mi permiso.
El alcalde de este chiste de Eugenio (ver chiste de Eugenio en youtube: hay muchos, ir al minuto 3:45) es mi alcalde ideal. Es un alcalde para tiempos de crisis, que sabe priorizar, y que cierra el grifo no para que no se pierda el agua, sino porque no hay agua. Un pregonero lo que se supone que debe hacer es alagar al auditorio del pueblo que le invita. Un pregonero está para dar lecciones magistrales y engordar la vanidad de los lugareños. Por eso perdónenme mi incompetencia o mi maldad, pero yo no voy a hacerlo. No voy a hacerles la pelota porque ustedes son unos abusones que lo tienen todo: no sé si es verdad que son el municipio más rico de España, pero tienen playas, tienen campos, tienen el Galatzó, tienen el mejor tumbet del mundo, tienen hoteles, restaurantes chinos, túneles, IB3, tienen Mallorca profunda en el interior y Gran Bretaña Profunda en Punta Ballena. Tienen al rey Jaume…Por cierto, digo yo, no será por falta de antigüedad, pero ¿tienen el fósil de la huella de la primera pisada de la sandalia del Rey Jaume, para enseñarla en algún museo? Si no la tienen, deberían encargarle falsificara, encargarle una escultura a alguien. Seguro que Calatrava se la hacía gratis.
En fin, tienen ustedes tantas cosas que la crisis no puede aguarles la fiesta. Da un poco de rabia y por eso mi modesta aportación a estas fiestas consiste en dar una nota de luto. Comprendan que esta es la primera vez que hago un pregón y no me extrañaría que la última. Pero hablar no es lo mío. Yo hace tiempo me ganaba la vida hablando, que es lo que hacíamos antes los profesores. Pero ya no nos dejan hablar en las aulas y hemos perdido las tablas. No sé en calidad de qué he sido invitado a este acto. He traído la armónica por si en algún momento la cosa decae. No sé qué puedo contarles a ustedes que no sepan, aparte de lo que sé sólo yo. De lo que se trata es de entretenerles y para eso han de entender que yo no hablo en serio. Venía a aguarles las fiestas pero he visto el programa y resulta que ya se han celebrado muchas actividades, o sea que sólo puedo chafarles lo que queda.
Les confieso que tengo un problema: no entiendo las fiestas de los pueblos. Y creo que hace ya tiempo que las fiestas de los pueblos no tienen sentido. Lo tenían tal vez hace décadas, pero somos hace mucho tiempo ya una sociedad que está de fiesta todo el año. En fiestas a la gente le da por hacer cosas muy estrafalarias: unos cortan un pino, lo plantan en una plaza y lo engrasan, y luego se suben por él. Otros sueltan patos de goma y se tiran al mar a cazarlos. Otros sueltan una cabra y la persiguen. Otros sueltan toros en calles estrechas y se juegan la vida corriendo ante ellos. Hay quien se dedica a convertir su pueblo en una gran olla de salsa de tomate. En muchos sitios se disfrazan de moros y cristianos. Se lo digo con todos los respetos porque sé que aquí también se usa. Pero las fiestas son una cosa de la infancia. O debería serlo. Los cumpleaños y los reyes Magos se deberían celebrar hasta que un niño adquiere uso de razón, sobre los 7 años. Las niñas antes, a los tres o cuatro. Luego, cuando ya sabemos de qué va esto, hacer fiestas es un poco improcedente.
No digamos este verano. Este verano en especial, las fiestas en España deberían haberse anulado o reducido a una sucesión de actos fúnebres. Desde el 11S, Occidente en general no tiene motivos para reír. Por eso necesitamos reír. Lo malo es que tiene demasiados motivos para beber. Por eso seguimos organizando fiestas. Este verano, les decía, han ocurrido cosas tan nefastas que no paramos de ir de fiesta en fiesta. La crisis nos ha privado de muchos lujos. Menos mal que la administración ayuda en los malos momentos. Por ejemplo regalando a los calvianers un afeitado gratis. Yo me he traído la gilette, para aprovechar la fiesta de la espuma.
Comparto su tristeza por los sucesos de este verano, que nos han quitado las ganas de vivir, aunque no de emborracharnos. Este verano hemos visto que no alcanzábamos las 22 medallas de Barcelona 92. Nos hemos enterado de que Fofito, el payaso de la tele de nuestra infancia, ha tenido que pedir limosna más de un día para dar de comer a su familia. Y lo más terrible del verano ha sido, sin duda, la noticia de que Letizia se ha operado la nariz.
Les voy a confesar otra cosa. Tengo un problema mental. Mi problema es que me creo que soy el príncipe Felipe.
Todo empezó hace más de veinte años. Estudiaba en Valencia, en la universidad, Filología Clásica, y el príncipe, que es un poco más joven que yo, no había pegado el estirón, o sea no me sacaba dos palmos. Yo venía a Mallorca de vez en cuando y los parientes me decían: cada vez que vemos al príncipe en la tele, nos acordamos de ti. Y un amigo me dijo: mi hermano dice que eres clavado al príncipe Felipe. Y empezaron a decírmelo los desconocidos. Una vez, en un comedor universitario en Murcia, la cajera me lo dijo sin cortarse un pelo: “te pareces al príncipe” (léase con acento murciano). Y luego en Valencia, en un restaurante chino, en los postres, le dijimos al camarero que queríamos helado, y el hombre nos preguntó: “de qué color?” Y luego me miró y me dijo: tú pareces Juan Carlos infantil.
No pude evitarlo, al final no es que me creyera que me parecía al príncipe. Me creía que era el príncipe. Lo único que teníamos en común era el griego. Él tenía sangre griega, y a mí el griego me entraba con sangre. Durante años, yo he soñado que hacía regatas. ¿Soñaría él que daba clases? Yo soñaba que iba al sastre para hacerme un uniforme militar tras otro, ahora de la marina, ahora caqui…¿Soñaría él que escribía poemas eróticos o columnas de opinión sobre Maria Antonia Munar?
El tiempo fue pasando y fui perfilando mis gustos en todo, en música, en comida, en mujeres. Descubrí que me encantan las mujeres con una buena nariz. Joan Crawford, Najua Nimri, Charo López, Liza Minelli, Sandra Bullock. Y en esto que Felipe un día anuncia que se ha echado de novia a Letizia. Una mujer a una nariz pegada. La mujer de mi vida. Me dije: esto ya es demasiado. A él también le gustan narizotas. Una de dos, o Felipe soy yo, o tiene un asesor que me espía y le dice a él cómo me gustan las mujeres. Pero tuve ocasión de comprobar por mí mismo que somos la misma persona. ¿Se acuerdan de aquella visita oficial de los príncipes a Mallorca, cuando anunciaron el primer embarazo? Hubo una cena en la Almudaina a la que asistí, y por fin vi cara a cara a mi doble. Les di la mano a los príncipes y nos hicieron la foto. Pues bueno, a la hora de revelar las fotos, se comprobó que en la foto salíamos Letizia y yo, pero el príncipe Felipe no. El enigma seguía en pie, hasta este verano.
La casa real ha dicho que Letizia se ha cambiado la nariz porque llevaba casi 40 años sin poder respirar. Por eso estaba tan chupada. Ahora engordará, ya lo verán. O a lo mejor se ha cambiado la nariz porque al príncipe en realidad no le gustaba. Le gustaban otras cosas: esos ojazos de presentadora de televisión, esa voz de presentadora de televisión, esas manos de presentadora de televisión… Letizia, me gustas mucho –le dijo Felipe–, pero sólo de frente. Antes, cuando hacíamos manitas, no había problemas, pero ahora con tantos actos oficiales, es que sólo te veo de perfil. Por mucho que a Letizia no le importase tener nariz de tucán, cuando un príncipe te dice que no respiras bien, acabas por coger complejo.
Con esto ya me ha quedado claro que Felipe ni me espía ni es un desdoblamiento mío. Sin embargo, no acabo de librarme de mi problema mental, porque ahora sueño muy a menudo con la infanta Cristina.
En fin, felices fiestas, espero que no se hayan aburrido y suerte con la crisis.
Román Piña Valls
Colaboradores
Ver comunidad de colaboradores
|
sonserveralibre.blogspot.com País: España |
|
|
http://islemazp.blogspot.com/ País: España |
|
Unirse a la comunidad de colaboradores
Boletín
Últimos comentarios
Red España Liberal
Aragón Andalucía Asturias Baleares Barcelona Canarias Cantabria Castilla y León Castilla La Mancha España Extremadura Euskadi Galicia La Rioja Madrid Murcia Navarra Occidente ValenciaHemeroteca